Desayuno en la cama

Otro día comienza con el sol encendido en el horizonte. El mundo despierta y empiezan las prisas de cada mañana.

Ya hace años que estáis juntos, que compartís cada nueva mañana, que sabéis que al despertar estará al otro lado de vuestra cama. Y con los nuevos días, llega por desgracia muchas veces….la rutina. El dejarse ser y estar, olvidando que no hacen falta grandes artificios ni preparaciones para hacer que cada día sea un poquito especial, y volver a celebrar que seguís juntos.

Hoy es día de levantarse un poco antes, despacio, sin hacer ruido ni encender la luz.

Es día de crear delicias con cualqueir cosa que haya por la cocina, o hasta de bajar corriendo a arrasar la panadería de la esquina.ImagenDe robarle un puñado de flores a la vecina para adornar los platos o hasta la habitación.

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Mermeladas, pasteles, tostadas, zumos, cafés…Todo es posible en un Besayuno, ya que sólo cuentan los favoritos de la persona que conoces…mejor que nadie.

ImagenTambíen hay hueco para la imaginación en la presentación. Y como estas cosas no suelen pillarnos muy preparados, podemos tirar de cualquier sucedáneo. Como por ejemplo estas bandejas, hechas de palés y hasta de maletas viejas:

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Incluso si debemos salir corriendo al trabajo, podemos dejarle todo preparando esperando que abra el ojo…con una pequeña notita que encienda su sonrisa.

ImagenMás o menos elaborado, el Besayuno que siempre lleve ilusión y pedazos de corazón para endulzar mañanas…que se volverán inolvidables. Y así, con tanto y con tan poco, con pequeñas tonterías y acciones sencillas del día a día volvemos a decir:

Te sigo queriendo como el primer día

Te seguiré cuidando y mimando como siempre te has merecido

Te seguiré sorprendiendo aunque llevemos toda la vida juntos

Seguiré despertando contigo…y por ti

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Despíertale con el aroma a café recién hecho, con luz tenue sobre la ventana, con una maraña de pelos, besos en la espalda y un susurro en el oído…

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