El 8 de Abril de 2013, Margaret Tatcher, la ex primera ministra británica conocida como “la Dama de Hierro”, fallece debido a un derrame cerebral a los 87 años de edad, creando una gran controversia por el gasto público que supuso su funeral de casi 12 millones de euros celebrado el 17 de Abril de 2013 en Londres.

A pesar de las voces que recomendaban que el funeral de la Baronesa Tatcher, no fuese financiado por el Estado, ni tuviese honores militares, fue un funeral con un gran despligue de medios y seguridad aprobado en una sesión especial en el Parlamento londinense en época vacacional (esto sólo ha ocurrido para temas tan relevantes como la crisis de Suez o la invasión de Kuwait), contradiciendo el consejo de algunos grupos laboristas y liberales de privatizar el funeral como una buena manera de recortar gastos del Estado, al igual que promovió Margaret Tatcher.
William Hague, un heredero político de Tatcher, defendió el funeral de Estado alegando que se lo podía permitir y que además la familia Tatcher cubriría parte de los costes. El diputado laborista John Mann manifestó que no atendería a la sesión, que considera un derroche de dinero, mientras que George Galloway, político británico, la consideró “un elogio organizado por el Estado”.
Así observamos la división de ideas en cuanto a la ex ministra, que hizo resurgir la reputación de Gran Bretaña después de las guerras de las Malvinas en 1982 y recuperó la economía del país a base de la privatización, «capitalismo popular» de la era Thatcher, o como una persona devastadora que fomentó el desempleo y acabó con la industria minera. Por esta razón los opositores a la ideología liberal, no aprobaban que tuviese los mismos honores fúnebres que la Princesa Diana aunque su opinión no fue escuchada.

El 17 de Abril de este año se celebró el controvertido funeral, en la Catedral de San Pablo en el centro londinense con más de 2000 invitados, la familia real inglesa, más de 700 militares de las fuerzas armadas, miembros de la Guardia Real, seis fuerzas de polícia de las afueras de Londres, helicópteros policiales y miles de personas viviendo el evento y abucheadores. Este despliegue de medios aseguraban la seguridad por las posibles manifestaciones ante el “derroche” del funeral , citadas por el reverendo Tim Ellis, de Lincolnshire lugar de nacimiento de la señora Thatcher, donde manifestantes podrían secuestrar el funeral para sus propios fines políticos.

El funeral puntual a las diez de la mañana, consistió en un recorrido desde Westminister hasta St. Clement Danes, donde se inició un desfile militar con seis caballos negros llevando el ataúd, hasta la catedral de San Pablo donde esperaban 50 personas asociadas a las Islas Malvinas.
El ataúd estaba cubierto por la bandera de Gran Bretaña, un ramo de flores blancas, y una nota de sus hijos Sir Mark y Carol de Lady Thatcher, que decía: “Querida Madre, siempre en nuestros corazones.” Comenzó el funeral con la lectura de la Biblia King James por el señor Cameron, y finalizó con una bendición del arzobispo de Canterbury, Justin Welby. El ataúd de la señora Thatcher salió de la catedral y volvió a un coche fúnebre que lo llevó al Hospital Real de Chelsea y luego a Mortlake Crematorio en el suroeste de Londres para una cremación privada.
Durante la ceremonia el obispo de Londres, Richard Chartres, pidió olvidar la controversia de la vida política de Margaret Tatcher ahora “sujeta al destino común del ser humano” y afirmó que: “Después de la tormenta de una vida guiada por el calor de la controversia política, hay una gran calma”.
Finalmente, la ceremonia finalizó sin ningún arresto por manifestantes aunque sí hubo comportamientos despectivos hacia la difunta como ponerse de espaldas ante su paso por las calles londinenses.